Capítulo 13
¿Quiénes son los 144,000?
Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel (Apocalipsis 7:2-4).
Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios (Apocalipsis 14:1-5).
No debemos llegar a la conclusión automáticamente de que el primer grupo de 144.000 en Apocalipsis 7 es el mismo grupo presentado en capítulo 14. Hay diferencias significativas entre los dos grupos, tanto en su descripción como el tiempo de aparición en el escenario. Los del capítulo 7 son escogidos de cada tribu de Israel, mientras que los del capítulo 14 son escogidos de entre los hombres. Los de capítulo 14 están en el cielo antes de que el evangelio sea predicado al mundo entero y antes de los juicios de las siete trompetas, mientras que los del capítulo 7 están en la tierra después de la predicación del evangelio al mundo entero, siendo sellados para pasar por los juicios de las trompetas. Los del capítulo 7 son marcados con el sello de Dios en sus frentes, mientras que los del capítulo 14 son marcados con el nombre de Dios y el nombre del Cordero en sus frentes.
Los 144.000 de Apocalipsis Capítulo 7
El primer grupo de 144.000 en Apocalipsis 7 de las doce tribus de Israel son sellados durante el lapso de tiempo entre el sexto y séptimo sello para protegerlos de la ira venidera de Dios en forma de los juicios de las trompetas. Son mencionados en el tiempo de la quinta trompeta como protegidas de las huestes demoníacas. Satanás obviamente ha sido soltado en los juicios de las siete trompetas, sirviendo como instrumento de la ira de Dios. Esta es una función de Satanás muy diferente de lo que le fue permitido durante la gran tribulación, donde los santos fueron sujetos a la furia limitada de Satanás. Satanás fue restringido durante la gran tribulación, pero en las trompetas a él les es dada más libertad. La furia de Satanás restringida, evidenciada contra la Iglesia durante la gran tribulación, opacará a comparación de la ira de Dios permitido en la forma de los juicios de las trompetas. Pero la Iglesia no está destinada a la ira de Dios. La Sangre de Jesús protegerá a la Iglesia de la ira de Dios así como la sangre en los postes de las puertas de los Israelitas les protegió de las plagas que cayeron en Egipto. Las similitudes entre algunas de las plagas de Egipto y algunos de los juicios de las trompetas son obvias.
Nosotros, la Iglesia, somos sellados con el sello del Espíritu Santo cuando nacemos de nuevo. No necesitamos otro sello aplicado antes de los juicios de las siete trompetas para protegernos de la ira de Dios.
Porque no nos ha puesto Dios para ira. . . . (1 Tesalonicenses 5:9).
Somos protegidos y seguiremos siendo protegidos de la ira de Dios y de Satanás y sus huestes demoníacas, y no por ser quitados de la tierra.
No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal (Juan 17:15).
La oración de Jesús ha tenido respuesta. Tenemos que recordar, sin embargo, que ser guardado y protegido de Satanás en este contexto no es lo mismo que ser protegido de la muerte física a manos de Satanás, que será permitido durante la gran tribulación. Ser protegido de Satanás en este contexto no es lo mismo que ser protegido de la muerte física a manos de él, que será permitido durante la gran tribulación. Ser protegido de Satanás como empleado en este contexto, hace referencia a ser protegido de ser espiritualmente vencido. No tiene nada que ver con preservar nuestras vidas terrenales.
Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas (Lucas 21:16-19).
Ni un cabello de nuestras cabezas perecerá y por nuestra paciencia ganaremos nuestras almas – aunque podemos ser entregados a muerte. Esta es una perspectiva eterna, y una que solo tiene sentido a los que han puesto su plena confianza en Jesucristo y ven la eternidad más allá de esta vida pasajera.
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria (Efesios 1:13-14).
Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones (2 Corintios 1:21-22).
Si fueran de la Iglesia, ya hubieran sido Selladas
Las Escrituras que acabamos de ver indican que, por definición, la Iglesia es sellada y protegida de la ira de Dios. ¿Por qué, entonces, necesita este grupo de 144.000 de las doce tribus de Israel provisión especial entre el sexto y séptimo sello para protegerles del principio de la ira que sigue al abrir el séptimo sello?
Los que sostienen la posición de un rapto pre-tribulacional dicen que todo esto indica que la Iglesia ya habrá sido llevada en el rapto, y que estos 144.000 son evangelistas judíos dejados en la tierra durante los últimos tres años y medio para predicar el evangelio. Pero, según la lógica pre-tribulacional, si son evangelistas creyendo en Jesús, hubieran sido llevados en el rapto junto con el resto de la Iglesia. Y si no son creyentes en Jesús, no pueden predicar el evangelio. Tiene que haber otra explicación de la identidad de los 144.000.
Dado que la Iglesia no necesita que las cosas sean puestas en espera entre el sexto y séptimo sello hasta que reciben un sello especial para protegerles de la ira de Dios, este debe de ser un grupo especial no sellado con el Espíritu Santo. El hecho de que están sellados en este tiempo no es evidencia de un rapto anterior; es un sello especial para los que aún no están cubiertos con la Sangre del Cordero. ¿De quienes está compuesto este grupo único de judíos, identificados y sellados para protección en este tiempo, aparentemente no sellados previamente con el Espíritu Santo y, sin embargo, llamados siervos? Creo que las descripciones de las marcas en sus frentes, aunque sutil en sus diferencias, pueden ser importantes.
Comparando los 144.000 de Apocalipsis 7 con la Mujer de Apocalipsis 12
La conclusión del capítulo anterior era que un remanente apartado y cegado de Israel tiene que ser protegido sobrenaturalmente durante los últimos tres años y medio de la época para poder cumplir el papel profético de Sion destinado para dolores de parto hasta dar a luz a sus hijos. Los 144.000 de Apocalipsis 7 cumplen esta descripción. Son reservados para salvación al fin de la época, pero aún no cubiertos por la Sangre del Cordero en el tiempo de los juicios de las trompetas. Ellos van a necesitar protección especial para sobrevivir hasta el fin de la época. Son protegidos de Satanás durante la gran tribulación cuando huyen al desierto. Aparte de eso son sellados aquí para protección de la ira de Dios para que puedan sobrevivir hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles en el fin de la época, tiempo en el cual entrarán bajo el Nuevo Pacto de la Sangre de Jesucristo.
Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes (Apocalipsis 9:3-4).
En adición a estos 144.000 israelitas que han sido sellados por Dios en sus frentes, cada miembro viviente de la Iglesia de Jesucristo dejado en la tierra ya habrá sido sellado con el Espíritu Santo. Los marcados y protegidos con el sello de Dios y con el Espíritu Santo estarán en contraste directo con los sellados con la marca de Satanás. Cada uno en el planeta tendrá un sello o el otro. No habrá terreno neutral. Satanás es un falsificador, y cuando ve el sello de Dios en la frente del hijo varón en forma del nombre de Dios y del nombre del Cordero (Apocalipsis 14:1), él responderá con su propia marca falsa para ser puesto en la muñeca o la frente de sus propios hijos.
Los 144.000 de Apocalipsis 14: Un Grupo Diferente
Creo que el principio de Apocalipsis 14 está viendo atrás en tiempo porque la predicación del evangelio a todo el mundo descrito en Apocalipsis 14:6, que ocurre durante los últimos tres años y medio de esta época, tendrá que haber sido cumplido ya al llegar al sexto sello. Esto tiene que ser así, porque, para que la gran multitud de Apocalipsis 7:9 saliera de cada nación tribu y lengua, tienen que haber oído el evangelio. Entonces tienen que haber sido dos grupos distintos de 144.000 en vista, como un grupo no estaría identificado en el cielo antes que terminara la gran tribulación y al mismo tiempo en la tierra siendo marcado para protección de los juicios de las trompetas que siguen la gran tribulación.
Las Primicias
Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. 17 De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová (Levítico 23:16-17).
También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo…. (Éxodo 34:22).
Los dos panes de la Fiesta de las Semanas (también conocida como la fiesta de la cosecha de las primicias) que son cocidos con levadura (al contrario de los panes sin levadura representando a Cristo) son comúnmente considerados como representando a la Iglesia, compuesto de judío y gentil. El día de esta fiesta, cuando los dos panes son traídos delante del Señor como una ofrenda de trigo mecido de las primicias, también conocido como el día del Pentecostés.
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. . . . Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, DERRAMARÉ DE MI ESPÍRITU SOBRE TODA CARNE, Y VUESTROS HIJOS Y VUESTRAS HIJAS PROFETIZARÁN; VUESTROS JÓVENES VERÁN VISIONES, Y VUESTROS ANCIANOS SOÑARÁN SUEÑOS; Y DE CIERTO SOBRE MIS SIERVOS Y SOBRE MIS SIERVAS EN AQUELLOS DÍAS DERRAMARÉ DE MI ESPÍRITU, Y PROFETIZARÁN. Y DARÉ PRODIGIOS ARRIBA EN EL CIELO, Y SEÑALES ABAJO EN LA TIERRA, SANGRE Y FUEGO Y VAPOR DE HUMO; EL SOL SE CONVERTIRÁ EN TINIEBLAS, Y LA LUNA EN SANGRE, ANTES QUE VENGA EL DÍA DEL SEÑOR, GRANDE Y MANIFIESTO; Y TODO AQUEL QUE INVOCARE EL NOMBRE DEL SEÑOR, SERÁ SALVO (Hechos 2:1-4,16-21).
Comparando los 144.000 de Apocalipsis 14:1 con el Hijo Varón
Como lo he presentado en el capítulo anterior, creo que este segundo grupo de 144.000 de Apocalipsis 14:1 es el hijo varón de Apocalipsis 12:5. La descendencia de la mujer de Apocalipsis 12 son dos: el “hijo varón” y “el resto de la descendencia de ella”. El resto de la descendencia de ella es identificado como los santos contra quien el dragón (Satanás) hace guerra, mientras que el hijo varón es arrebatado al cielo fuera del alcance de Satanás. Este arrebatamiento es descrito como un suceso al punto medio de los siete años finales de la época, y corresponde en tiempo a Apocalipsis 14:1 donde vemos los 144.000 en el cielo antes que el evangelio es predicado al mundo entero. Esta predicación del evangelio al mundo entero será la sustancia de los últimos tres años y medio de la época, cumplida por la Iglesia en la unción, autoridad y poder descrito en Apocalipsis 12:10.
Ellos se han madurado temprano como las primicias a la semejanza de Jesús. No hay necesidad que sean probados y refinados más por la gran tribulación, como están ya listos para ser llevados a la casa de Dios. Entonces puede que correspondan a los santos vencedores de la Iglesia de Filadelfia de quienes se dice que serán guardados de la hora de prueba que vendrá sobre toda la tierra; quienes tienen el nombre del Padre y el nombre de Jesús en sus frentes. También puede ser que correspondan a los santos vencedoras de la iglesia de Tiratira que reinarán sobre las naciones con barra de hierro. Todo indica que son un grupo compuesto de judíos y gentiles.
Lo que es revelado aquí de hecho puede ser un rapto pre-tribulacional, pero si es así, es un rapto pre-gran tribulacional de solo unos pocos selectos que califican como las primicias. La gran mayoría de los santos no habrán madurado lo suficiente antes de la gran tribulación para calificar. Satanás aún tiene algo en ellos que tendrá que ser purificado por el fuego de la gran tribulación para hacerles dignos del Reino de Dios y transformarles en la esposa sin mancha ni arruga.
Todo indica que el gran derramamiento del Espíritu Santo sucede en este punto cuando el hijo varón en forma de las primicias es llevado al cielo y Satanás es echado a la tierra.
Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche (Apocalipsis 12:10).
Este poder, autoridad, salvación y evidencia del Reino de Dios que viene a la tierra son descriptivos de lo que pasó cuando el Espíritu Santo cayó en el día del Pentecostés hace dos mil años. Sucede aquí otra vez en el fin de la época al tiempo de mecer las primicias delante del Señor – el arrebatamiento del hijo varón.
Las primicias están hablando del cielo en Apocalipsis 12:11 profetizando la victoria de sus hermanos dejados en la tierra que vencerán a Satanás por la Sangre del Cordero, la palabra del testimonio de ellos y porque no amaron sus vidas hasta la muerte.
Miqueas 5:3
Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel (Miqueas 5:3)
La composición de este nuevo hombre, las primicias de judíos y gentiles que conforman al hijo varón establecerá el patrón para los que se hallan aún en la tierra. Será una llamada a la iglesia principalmente de gentiles dejada en la tierra, establecer un entendimiento apropiado y una relación con el pueblo escogido por el Dios del pacto irrevocable. Definitivamente hay un regreso y reunión que sucede en este período de tiempo después del nacimiento del hijo varón. La Iglesia que demostrará la sabiduría de Dios a los gobernantes y autoridades en lugares celestiales durante los últimos tres años y medio de esta época solo puede ser una Iglesia de un hombre, compuesto de judíos y gentiles redimidos.