Capítulo 3

Las Visiones de Daniel de la Cruz

Al Retroceder las Aguas de Misterio, se Revela la Cruz

Al retrodecer las aguas de misterio, aparecen los picos más altos de la verdad de revelación. Lo que la Biblia revela al principio es de importancia fundamental para todo lo que venga después. Los sueños y visiones dados al profeta Daniel son los picos más altos de la verdad de revelación concerniente al destino de los santos. Ninguna revelación adicional futura jamás disminuye su altura relativa e importancia, sino solamente revela su base en una extensión más amplia. Estas verdades iniciales revelan el destino y llamamiento principal de los santos al fin del siglo, y debemos mantenerlas como el fundamento de nuestro entendimiento de todo lo que sigue al aclararse más el destino de los santos en el libro del Apocalipsis.

Algunos han enseñado que el contenido de los sueños proféticos y visiones de Daniel se aplican únicamente a la nación literal de Israel y no a la iglesia. Es cierto que la gente descrita en las revelaciones de Daniel no son nombrados con la palabra "iglesia", sino como "los santos del Altísimo," "tu pueblo" o "el pueblo santo." Aun en el libro del Apocalipsis, grupos de gentes frecuentemente son llamados "santos" y no con la palabra "iglesia." Sin embargo, estos grupos en el Apocalipsis pueden ser identificados como la iglesia basado en su relación con Jesucristo. Puesto que el libro de Daniel no identifica estos grupos de gente basado en su relación con Jesús, los sueños y visiones de Daniel deben ser interpretados a la luz de la perspicacia revelada en el libro del Apocalipsis y otras Escrituras del Nuevo Testamento para poder aplicarlos a la iglesia.

Veremos que los "santos" y "tu pueblo" y "el pueblo santo" de los sueños y las visiones de Daniel corresponden exactamente a los santos en el libro del Apocalipsis. El período de tiempo a la vista en ambos libros es el período de tres años y medio al fin del siglo. El libro de Apocalipsis claramente identifica a estos santos como seguidores de Jesucristo. Es menester entender esto para poder aplicar las profecías fundamentales de Daniel a la iglesia y no considerarlas aplicable sólo a Israel literal. Daniel entendió que los "santos" y "tu pueblo" y "el pueblo santo" se refería a su pueblo Judío. El tenía razón, pero su entendimiento estaba limitado a la porción Judío de la compañía del nuevo hombre conocido como la iglesia que consistiría de creyentes, tanto Judíos como gentiles.

Sueños y Visiones de Daniel

Daniel recibió una sucesión de sueños y visiones que son esencial para entender el destino de la iglesia. El tuvo dificultad en comprenderlos, a causa de la revelación limitada que le fue dado y sólo pudo precesarlos por su teología del Antiguo Testamento. Las revelaciones que recibió era tan asombrosas que se enfermó en una ocasión. El miraba hacia adelante y anticipaba ver la iglesia de Jesucristo en el fin del siglo, especialmente durante los últimos tres años y media de la edad. No tuvo ningún conocimiento de la futura iglesia ni del Salvador crucificado. Sin embargo, sus visiones y sueños son un cuadro profético claro del destino de la iglesia al fin del siglo.

Cada sueño o visión sucesiva se edifica sobre revelaciones anteriores igual que el libro de Apocalipsis se edifica sobre el libro de Daniel. La información dada por todas estas revelaciones proféticas necesitan ser unidas para tener un cuadro preciso en cuanto al destino de la iglesia. Cualquier parte dejada fuera o mal aplicada resultará en un cuadro incompleto e inexacto. A Daniel le fue dicho específicamente que no entendería estas cosas que fue mostrado, pero que debería escribirlas para ser preservadas y entendidas por la gente que viviría al tiempo del fin.

¡El Libro Pequeño de Daniel Ahora Está Abierta!

Uno de las impresiones más fuertes que yo haya recibido del Espíritu Santo concerniente el estudio de estas Escrituras proféticas es que el pequeño libro mencionado en Daniel 12 que fue ordenado a sellar hasta el tiempo del fin es el mismo libro pequeño que reaparece abierto en las manos del angel de Apocalipsis 10:2. La descripción de los últimos tres años y medio del siglo, que era el tema de discusión de Daniel 12, es nuevamente el tema de discusión que sigue al abrir el libro pequeño de Apocalipsis 10. Cuando se combinan las visiones de Daniel y de Juan, surge un cuadro completo del destino de la iglesia al fin del siglo.

La Visión de Daniel en el Primer Año de Belsasar

Daniel Capítulo 7 describe una visión acerca de la sucesión de cuatro bestias extrañas las cuales representan cuatro imperios.

"Estas cuatro grandes bestias, son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre." (Daniel 7:17-18)

El resultado de esta visión es que los santos del Altísimo un día recibirán el reino y la poseerán hasta el siglo, eternamente y para siempre. Estos versículos que describen la primera visión de Daniel son fundamental para toda profecía que venga después.

A Daniel no le fue revelado quiénes son estos santos o cómo esto sucede. Este es el primer pico de revelación que aparece al retroceder las aguas de misterio.

Daniel pide entendimiento adicional y le fue dada más revelación sobre las bestias y los santos.

"Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino." (Daniel 7:21-22)

"Y hablará [el pequeño cuerno] palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo [tres años y medio]. Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán. " (Daniel 7:25-27)

Nota que esta revelación agrega ciertas detalles como hará (el cuerno pequeño) guerra contra los santos, ellos serán quebrantados y entregados en la mano del cuerno pequeño (comunmente se entiende ser el Anticristo) durante tres años y medio. Sin embargo, saldrán victoriosos. Esta es información adicional tan crucial acerca del destino profético de los santos al fin del siglo. Los santos serán victoriosos, pero esa senda los hará pasar por un proceso de guerra contra ellos y de ser quebrantados. Este es el segundo pico de revelación que aparece al seguir retrocediendo las aguas de misterio.

La Visión de Daniel en el Tercer Año de Belsasar

Daniel recibió revelación adicional en esta visión que no sólo harán guerra contra el pueblo santo y serán quebrantados, sino también serán destruidos.

"Y su poder [del Anticristo] se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos." (Daniel 8:24)

La Visión de Daniel en el Tercer Año de Ciro

Capítulos 10 al 12 revelan la última visión de Daniel acerca de los santos al fin del siglo.

"Y oí al varón vestido de lino que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestro al cielo y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo [tres años y medio]. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas. Y yo oí, mas no entendí. Y dije: 'Señor mío, ¿Cuál será el fin de estas cosas?' El respondió: 'Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.'" (Daniel 12:7-10)

El siglo terminará en un período de tiempo específico de tres años y medio en el cual el poder del pueblo santo será dispersado. Este pueblo santo es el mismo grupo de los santos a los cuales se refirió anteriormente. Harán guerra contra ellos, serán quebrantados y destruidos, sin embargo, surgirán victoriosos como recipientes del reino. Es el proceso de ser limpiados, emblanquecidos y purificados que ha transformado a los santos en un pueblo santo. Esta es la esencia del destino de los santos dibujado en el libro de Daniel.

El Nuevo Testamento y específicamente el libro de Apocalipsis edifica sobre estas revelaciones fundamentales y las aplica claramente a la iglesia existente en la tierra al fin del siglo. Pero en ninguna otra parte se describe tan claramente la senda de victoria para la iglesia como una senda por el proceso de ser físicamente destruidos como en el libro de Daniel. Los primeros dos picos de revelación aparecen más ampliamente al retroceder las aguas de misterio y al ver el contenido del pequeño libro sellado en Daniel y abierto en el libro del Apocalipsis.

Los Santos de Daniel son los Santo de Apocalipsis

El tercer pico de revelación que aparece cuando se abre el libro pequeño de Daniel en Apocalipsis capítulo 10 es que los santos de Daniel y los santos de Apocalipsis son uno y el mismo grupo. Están destinados a ser físicamente destruidos precisamente para vencer a Satanás y así demostrar la sabiduría de Dios por medio de la iglesia a los principados y autoridades en los lugares celestiales.

"También se le dio [a la bestia] boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses [tres años y medio]. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombre no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. Si alguno tiene oídos, oiga. Si alguno lleva en cautividad, vaya en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos." (Apocalipsis 13:5-10)

Los Santos de Daniel y Apocalipsis son la Iglesia

El cuarto pico que aparece de las aguas de misterio es que los santos de Daniel no sólo son los santos de Apocalipsis, sino también son miembros de la iglesia de Jesucristo. La identidad de los santos de Daniel está eternamente establecido por su relación con Jesús tal como se revelan los siguientes versículos:

"Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: 'Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero... Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.' Oí una voz que desde el cielo me decía: 'Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen." (Apocalipsis 14:9-10,12-13)

El Misterio y la Paradoja de la Cruz

El misterio de la cruz fue revelado a Daniel aunque él no entendía lo que había visto y oído.

Estas asombrosas revelaciones eran imposibles para Daniel captar, porque no tenía ningún patron anterior para victoria a través del proceso de ser quebrantados, dispersados y destruidos. Sin embargo, fue dado la revelación de un pueblo santo victorioso al fin del siglo pasar por un proceso que parecía ser involucrado en derrota total.

Este el el vislumbre de la iglesia del fin del siglo caminando por la senda que Jesús caminó. Debe ser igual de confuso y desconcertante a nosotros como lo fue para Daniel a pesar de que el libro pequeño de Daniel ha sido abierta para que nosotros la leyeramos. Sin embargo mucha teología y enseñanza contemporanea evita las verdades fundamentales de la cruz. Algunos disociarán estos santos que son vencidos al fin del siglo de los de las siete iglesias llamados a ser vencedores, pero la esencia de la cruz es que uno vence cuando pone su vida, a veces físicamente. Aquellos santos que son vencidos físicamente son los mismos santos que vencen espiritualmente.

Y Yo Oí, mas No Entendí...

Daniel fue asombrado hasta el punto de enfermarse por estas revelaciones. La iglesia debe entender que será victoriosa, pero la senda a victoria al fin del siglo marcada por el libro de Daniel involucra su destrucción física. Cuán amargo e imposible de tragar parece ser ese destino para nosotros. ¿Nosotros también oimos y no entendemos?

Nunca podremos abrazar este destino sin la mente de Cristo (1 Pedro 4:1) Sólo por el gozo puesto delante de nosotros en una eterna perspectiva válida podremos aceptar y soportar estas cosas. La cruz de Cristo es la sabiduría de Dios, porque Dios en su sabiduría la estableció, y no depende si la entendemos o no. Dios lo dijo, ¡No hay más que hablar! Oremos pidiendo la renovación de nuestra mente para entender este destino asombroso y que Dios nos conceda la gracia para abrazarlo y soportarlo.

Viviendo el Sermon del Monte

Esta es una demostración viviente de la teología del Sermon del Mount. Es la vida que vivió Jesús. Es la sabiduría de la cruz. La senda a la victoria para Jesús fue dejarse ser vencido físicamente. Las iglesias en Apocalipsis son acosejados a ser vencedores, sin embargo la senda de algunos de los vencedores en la iglesia de Esmirna claramente les guió a ser vencidos físicamente (sufrir martirio). No hay nada inconsistente entre los conceptos de vencedor y ser vencido. Aunque parezca ser una paradoja, no es paradoja a la luz de la sabiduría de Dios que es la sabiduría de la cruz. Lo que hace parecer paradoja es que pensamos según piensan los hombre igual como hizo Pedro cuando con una honesta y buena intención aconsejó a Jesús no ir a la cruz (Mateo 16: 21-23). La sabiduría del hombre, que es diamentralmente opuesta a la de Dios, dice que vencemos por devolver el golpe y vindicar a nosotros mismos. Pero la sabiduría de Dios es la cruz de Cristo, por la cual Jesús venció por dejarse vencer físicamente en la muerte. El nunca devolvió el golpe. Nunca abrió su boca para vindicar a sí mismo. De esta manera ganó la victoria. Nosotros somos llamados a hacer lo mismo y nuevamente demostrar la sabiduría de la cruz. Esta es la sabiduría que Dios demostrará por medio de la iglesia que vencerá el mal y establecerá el reinado de justicia sobre toda la creación por toda la eternidad.

La "paradoja" del conflicto se revela balanceando dos versículos del libro de Apocalipsis.

"Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte." (Apocalipsis 12:11)

"Y se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación." (Apocalipsis 13:7)

Los santos son vencidos y vencedores en el mismo acontecimiento.

Santo y Poderosos

Hay otros dos puntos que revelan que los santos de Daniel son la iglesia. Note que según el contexto de Daniel 12:7, los santos al fin del siglo son santos y poderosos aunque les hacen guerra y son vencidos. ¿Quién o cuál es la fuente de la santidad y poder de estos santos? ¿Pueda haber alguna otra fuente de santidad y poder en en fin del siglo aparte de Jesus? Sabemos que Satanás es poderoso, pero él no es santo. La combinación de santidad y poder puede ser suplido únicamente por Jesucristo. La única manera en que estos santos pueden ser santos y poderoso es si Jesús vive en ellos exhibiendo su santidad y poder a través de ellos. Estos santos tienen que ser la iglesia. Por tanto no nos debe sorprender encontrar a estos santos identificados el en libro de Apocalipsis como miembros de la iglesia de Jesucristo.

Recipientes del Reino

El segundo punto es que estos santos de Daniel son recipientes del reino. Con el beneficio del Nuevo Testamento entendemos que los seguidores de Jesús recibirán el reino. Por tanto estos santos en vista del fin del siglo también tienen que ser seguidores de Jesús.

"No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino." (Lucas 12:32)

"Hermanos míos amados, oid: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (Santiago 2:5)

"Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor." (Hebreos 12:28-29)

"Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios." (Lucas 6:20)

Las verdades fundamentales reveladas en Daniel son que la iglesia será victoriosa y recibirá el reino por medio del proceso de confrontar la guerra, ser quebrantados y vencidos. En ninguna parte vemos una opción de escapar, tal vez será revelada más adelante, pero por lo pronto debemos entender que este es el llamamiento principal de la iglesia al fin del siglo, tal como lo fue para Jesús, y como veremos, por las mismas razones.

Hay una fuerte tendencia natural de identificarnos con un grupo que es protegido y exento de los ataques de Satanás durante la gran tribulación. Y en cierto sentido somos exentos, porque Jesús pidió en su oración que fuéramos guardados del maligno. Sin embargo, "ser guardado" en ese contexto nada tiene que ver con preservar nuestra vida física. Dios más se preocupa con nuestra billones de años de eternidad que nuestros setenta años de vida terrenal y así debemos pensar nosotros también. El contexto se trata de seguridad espiritual. Los mártires en Esmirna se les dice que no les dañará la segunda muerte. Su primera muerte en potencia no es de eterna consecuencias, pero la segunda sí lo es. Jesús dijo en Luke 21:16-18 que matarán a algunos de nosotros, pero ni un cabello de nuestra cabeza perecerá.

El llamamiento principal de los santos según la descripción del libro de Daniel es destrucción física. Las dos verdades fundamentales acerca de la iglesia al fin del siglo son que será victoriosa y recibirá el reino, pero por el proceso de ser vencida físicamente, dispersada y destruida. Indistinta de la validez de excepciones a este llamamiento principal, la iglesia consistirá de una multitud tan grande que nadie puede contar que sale victoriosa de la gran tribulación en Apocalipsis 7. Veremos que la secuencia y contexto de los eventos identifican a estos como santos mártires, no raptados anteriormente.

Cuando Jesús dijo: "Sígueme," no nos está invitando al suite del Hotel Rey David. Nos está invitando a salir a él, hacia la muerte fuera del campamento, llevando su vituperio. Si la naturaleza de nuestro llamamiento difiere de esto, entonces, ¿por qué todos los primeros apóstoles, posiblemente con la excepción de Juan, sufrieron martírio igual que su Señor? Se dice que la iglesia nació sobre la sangre de los mártires. Evidentemente la iglesia también llegará a madurez también sobre la sangre de los mártires al fin del siglo que conduce al momento cuando por fin se anuncia que la novia está lista.

Demostración del Misterio

Este escenario se ve claramente demostrado por la vida y muerte, y subsecuente resurrección de los dos testigos de Apocalipsis Capítulo 11. Ellos son vencidos por la bestia, pero son el ejemplo clásico de aquellos que sí vencen como consecuencia de dejarse ser vencidos. Esto dos testigos son testigos del Señor Jesucristo y representan a la iglesia en la cumbre de su poder y autoridad. Ellos son santos y poderosos. Sin embargo, la bestia hace guerra contra ellos y los vence y los mata. Luego, tres días y medio después son resucitados y recibidos arriba en el cielo. ¡Esta es la foto de victoria después de ser vencido! Esta es la demostración de vencer después de ser vencido! ¡Santos de Dios, que nuestro destino sea igual de glorioso!

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