Capítulo 8

Sígueme!

"Le dijo la tercera vez, 'Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?' Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez, '¿me amas?' Y le respondió, 'Señor, tú lo sabes todo; Tú sabes que te amo.' Jesús le dijo, 'Apacienta mis ovejas. De cierto, de cierto te digo, cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.' Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió, 'sígueme!' Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho, 'Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?' Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús, 'Señor, ¿y qué de éste?' Jesús le dijo, "Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? ¡Sígueme tú!" (Juan 21:17-22)

Jesús dijo a Pedro, después de todas sus preguntas, "¿qué a ti? ¡Sígueme tú!" ¿No es esto lo que nos dice a todos? Tenemos, en el mejor de los casos, una comprensión débil en cuanto a nuestro propio destino individual. Algunos de nosotros permanecerán hasta que él venga; otros iremos a él más pronto y glorificaremos a Dios con nuestra muerte física. Entre ahora y entonces, los detalles pertenecen al Señor.

Es suficiente saber que debemos seguir a Jesús. Él nos conducirá por el único camino perfecto que él eligió para nosotros antes de que el tiempo comenzó. Y a lo largo de ese camino él nunca nos dejará ni nos abandonará, aunque pueda haber momentos de experimentar el Getsemané y aun el Calvario. Habrá momentos en que la carne es débil, aunque el espíritu quiere. Habrá momentos de tropiezo, pero serán para purificarnos y refinarnos. Pero nunca habrá un momento en que él nos deje o nos abandone. Cuando estamos en medio de la disciplina y sentimos la ausencia de toda evidencia objetiva de su presencia, ésta es la medida de nuestra confianza en él. Es esta confianza lo que más le agrada. Es la confianza de Job sentado en las cenizas. Es la confianza de Abraham con el cuchillo alzado.

Nunca habrá un momento durante nuestro Calvario cuando tengamos que clamar, "Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?" Nunca tendremos que sufrir esa clase de muerte, porque él sufrió esa muerte por nosotros. Él murió con los pecados del mundo sobre él. Nosotros no. Él fue hecho pecado por nosotros. La muerte que nos llama a sufrir será como la de Esteban cuando él miraba hacia el cielo y vio a Jesús de pie a la diestra del Padre. No había sentido de ser abandonado cuando Esteban sufrió martirio. A lo mejor ni siquiera sentía las piedras, luego durmió. Tal será la gracia de Dios para nosotros cuando le glorificaremos con nuestra muerte. Cuando seamos llevados delante de gobernadores y de reyes del sistema del anticristo, nos manda a no preocuparnos de lo que hemos de decir porque nos será dado en ese momento. Nunca habrá un momento en que lo suframos no haya sido permitido por su mano para nuestro último bien. Todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios y los que según sus propósitos son llamados. Por tanto nunca habrá un momento indigno de regocijar en el Señor, de confiar en él, de agradecerle y de alabarle, porque Dios ha prometido perfeccionar en cada uno de nosotros la buena obra que él comenzó.

"Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." (1 Tesalonicenses 5:16-18).

Si somos escogidos para glorificar a Dios con nuestra muerte o si somos escogidos para glorificarlo hasta que él venga, propongamos una vez por todas que le seguiremos. ¿Adónde más podamos ir? Él tiene las palabras de vida.

"Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro." (Romanos 8:38-39)

Para Seguir, Mantenga Los Ojos Puestos En El

Es tan fácil quitar nuestros ojos de lo que es esencial y enfocarnos en cosas de menor importancia. Nuestro trabajo, nuestro ministerio, todos reclaman nuestra atención. La declaración misma sugiere el problema. No deben ser "nuestro" trabajo o "nuestro" ministerio, sino del Señor. Cuán frecuentemente nuestro negocio no está asociado con la obra que él ha escogido para nosotros. El peligro de enfocarnos en cualquier cosa aparte de nuestro Salvador es encontrarnos hundiendo debajo de las olas.

Ése es el peligro de los tiempos venideros. Pedro hacía muy bien hasta que él quitó sus ojos de Jesús y se preocupó del clima. Nos irá bien a nosotros si mantenemos nuestra atención enfocada en Jesús, fuera o dentro del barco. Hay muchas cosas en los días venideras que reclamarán nuestra atención, pero una sola cosa es importante. María la hacía y así que debemos hacer nosotros. Los asuntos de la cocina de la vida nunca son tan importantes como la cosa principal que es mantener nuestro enfoque en Jesús, para escuchar lo que él dice y hacerlo. El único asunto de la cocina que debemos hacer es el asunto que él nos manda hacer. El clamor de las voces del mundo intentará siempre desviar nuestra atención de esa voz principal. Y era Jesús a quien Martha servía. Es el negocio del "ministerio" que será el más sutil en desviarnos de nuestro propósito principal.

Pedro tuvo que aprender que Jesús es digno de confianza pero él mismo no lo era. Él tuvo que pasar experiencias dolorosas hasta que lo aprendió. Pero esto fue la clave para su libertad y para el principio de su ministerio de poder en la autoridad de Jesús. Finalmente quitó sus ojos de sí mismo y los enfocó en Jesús. Él se dio cuenta que no había nada bueno en Pedro, sino en Jesús quien vivió en él por la fe.

Temas Importantes Pero Secundarias

Hemos hablado mucho sobre la restauración de la visión de la iglesia y de la llamada de la iglesia, pero éstas son temas secundarias. Son temas de doctrina y del ministerio. Son a menudo temas que nos mantienen ocupados en la cocina. Entregar nuestras vidas nunca será posible si quitamos nuestros ojos de Jesús. Esteban se fijó al cielo y vio a Jesús de pie a la diestra de Dios. Por tanto, él pudo recibir las piedras. Debemos fijarnos en el cielo cuando vengan nuestras piedras. Debemos fijarnos en el cielo cuando salga el edicto ordenándonos a recibir la marca de la bestia o perder nuestras vidas y las vidas de nuestras familias. Debemos fijar nuestros ojos en Jesús o la falsa seguridad que el mundo ofrece nos ofrece nos seducirá cuando llegará nuestra hora de prueba. Los muchos que tropezarán y cuyo amor se enfriará no perseverarán, porque sus ojos no estaban puestos en Jesús.

"Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. (Hebreos 13:13-14)

La naturaleza y el orden de los acontecimientos de los últimos tiempos son asuntos secundarios. Son importantes, sin embargo, porque tienen el potencial de hacernos tropezar y quitar nuestros ojos de Jesús. En ese sentido son muy importantes. Por tanto, es necesario que conozcamos todo lo que Dios quiere que entendamos. El estudio de estos acontecimientos no debe ser una meta en sí mismo, sino los medios para revelar las piedras de tropiezo que podrían hacernos perder de vista el asunto más grande actual. Y ese asunto es que estos acontecimientos son dolores de parto que preceden nuestro nacimiento en la semejanza de Jesús.

"Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo... mas os ha dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho." (Juan 16:1, 4)

Jesús está diciendo que la razón nos ha dado a conocer estos detalles proféticos en cuanto a las cosa que se espera a la iglesia en esto días es para evitar que tropecemos cuando vengan. Si no fuera así, no tendríamos ninguna necesidad que saberlas. Hay muchas cosas que no sabemos. El mensaje de las voces de los siete truenos está encubierto. Pero Jesús nos ha dicho lo que necesitamos saber para que no tropecemos.

Piedras de Tropiezo en el fin del siglo

"Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que nadie pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre." (Apocalipsis 13:16-17)

"Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: 'si alguno adora la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.' Oí una voz que desde el cielo me decía, 'escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor, sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.'" ( Apocalipsis 14:9-13)

Viene la hora en el fin del siglo, durante la gran tribulación, cuando considerarán bienaventurados los que mueren y reposan de sus trabajos. Éstas son los tiempos que los Cristianos vivos en el fin del siglo experimentarán. No habrá alternativa en cuanto a la marca de la bestia; la única opción correcta será rechazarla.

Los que observan el curso de transacciones monetarias y la tendencia hacia una sociedad sin dinero en efectivo pueden ver que es un curso planeado por el Maligno. El elemento criminal está dictando las precauciones y las salvaguardias en la marcha inevitable hacia una tarjeta del debito que no pueda ser perdida o robada, aunque todo parece venir como ángel de luz. Los medios de comunicación nacionales están pronosticando una época en que los micro-chips que son utilizados actualmente en "tarjetas elegantes" serán implantados debajo de la piel. La marca de la bestia es la destinación inevitable para el curso de transacciones monetarias. Todas las marcas universales del código de producto en las cosas de compra ahora se confinan a la izquierda y a la derecha y son divididas en el centro por dos líneas verticales estrechas que son los seises en código. El número de la bestia está ya en casi todos los productos comerciales, incluyendo los libros Cristianos. Eche una ojeada al siguiente libro Cristiano que usted compra. En la parte posterior verá las cifras de seis-seis-seis en el código de producto universal. Ésto demuestra cuán sutil e inadvertido, pero penetrante es esta cosa. Las cajeras automatizadas de las tiendas de comestibles que usan el sistema de la clave de barras está en las noticias. Rápido se suma y se paga automáticamente con su tarjeta de debito. ¿Pero qué sucede si alguien le roba su tarjeta? ¡Fácil! Sencillamente implante el micro-chip de datos debajo de su piel. Es la mejor idea desde el pan rebanado. Va a ser tan lógico y conveniente y seguro... y eventualmente obligatorio bajo pena de muerte.

Rechazar la marca de la bestia significará no poder comprar ni vender para los que rehusan tomarla. Sin la marca, ya no será posible ir a un tienda a comprar alimento y ropa. El transporte público, la gasolina, la asistencia médica, los servicios de luz y agua, y lo básico y esencial que compramos rutinariamente y que tomamos por sentado ya no estará disponible. Estoy anticipando a esos días. ¡Adelante! ¡Que vengan! ¡Significa que nuestro Señor viene pronto!

Rehusar la marca requerirá una confianza igual a la de aquellos jóvenes hebreos que fueron arrojados al horno de fuego y a la de Daniel cuando fue arrojado en la fosa de leones; requerirá una confianza como la de Mosés cuando él sacó de Egipto a la nación de Israel a un desierto sin alimentos y sin agua.

Éstos no necesitan y no deben ser tiempos de la ansiedad. Está escrito que debemos echar toda nuestra ansiedad en el Señor. Nuestro Padre divino es digno de confianza. Él ha demostrado ya que él sabe como preservar a una nación en medio de un desierto estéril, haciendo llover maná del cielo y sacando agua de una roca. Él ha demostrado que el envase de aceite y de harina no necesita fallar. Él ha demostrado que él puede proteger a su pueblo de plagas y de hambre y de bestias salvajes y de hornos ardientes. Estas evidencias de la fidelidad de Dios fueron escritos para beneficio de nosotros sobre quiénes ha venido el fin del siglo. Él nunca ha fallado a ninguna persona que haya puesto su confianza en él.

Si los Israelitas hubieran alabado a Dios en el desierto en lugar de quejarse, su viaje a la tierra prometida habría sido mucho más rápido. Si nos encontramos tres días en el desierto sin el agua, escojamos alabar a Dios en lugar de quejarnos. Oremos que todos tengamos la gracia y la fortaleza para permanecer fiel a él y no negarlo.

Encontraré Fe En La Tierra?

Muchos apostatarán de la fe. Éstos no son incrédulos, porque los incrédulos no pueden apostatar. Éstos son los creyentes que se han apartado de su confianza, su fe y su esperanza. El amor de la mayoría se enfriará. Jesús preguntó si él encontraría fe en la tierra cuando él vuelve. No nos hemos preocupado por cómo será la situación en el fin de este siglo para los habitantes de la tierra. Vamos a tener que vivir en la paz y el reposo de la presencia del Señor cuando miles caígan en un lado de nosotros y diez mil caígan a la otra.

Hay razones por las que las Escrituras incluyen la promesa de que los millares caerán a nuestro izquierdo y derecho, pero la plaga no nos tocará. El cuarto sello y la sexta trompeta preven la muerte de una mitad de la población de la tierra durante la época en que la mayoría de la iglesia de Jesucristo estará viva sobre la tierra en el fin del siglo (en comparación con los que serán arrebatados al cielo).

... No temas, porque yo te redimí; te puse nombre; ¡mío eres tú! Cuando pases por [a través de] las aguas, yo estaré contigo; y di por [a través de] los ríos, no te anegarán. Cuando pases por [a través de] el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el santo de Israel, soy tu Salvador... " (Isaías 43:1-3)

Nos no promete escapar de la destrucción, sino que nos promete la protección en medio de ella. Debemos madurarnos en nuestra comprensión de lo que Dios va a hacer en el fin de este siglo y cómo se relaciona con su iglesia. Ésta puede ser la época de nuestro testimonio de fidelidad más grande o puede ser la época cuando se enfría cada vez más nuestro amor, terminando en apostasía.

Estas son asuntos teológicos y básicos entre el Creador y sus criaturas que no tienen nada que ver con la religión, pero tienen todo que ver con relación. Nuestro temor reverente a Dios necesita ser mayor que nuestro miedo del hombre. La realidad de su fidelidad debe ser más grande para nosotros que la realidad de sus armas y guillotinas. El hombre puede matar solamente al cuerpo, pero Dios puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno. Éstas son épocas que no sobreviviremos sin un absoluto abandono a Dios sin reservar nada para nosotros mismos y nuestros deseos. El nacimiento descrito en el fin de este siglo es el nacimiento de Jesús dentro de los que han permitido que la carne y todas las cosas egoístas sean puestos a muerte en favor de su vida.

Un Breve Testimonio De Y2K

Siendo ingeniero, mi mente natural giraba pensando en cómo alistarme para estar bien preparado para la gran tribulación o Y2K, cualquiera que llegara primero. Llevé una lata de guisado de carne de res de Dinty Moore dentro de mi camioneta por casi diez años y no se echó a perder, y yo pensaba, "¡Ahaa! He encontrado la idea par conservar alimento para el tiempo de tribulation." Comencé a guardar botellas de plástico de refresco de dos litros y estaba a punto de comenzar a almacenar arroz, etc. Pero una mañana, mientras leía las promesas seguras de los Salmos, me sentía guiado a preguntar al Señor si lo satisfaría si no hiciere nada de preparación. Sentía inmediatamente su presencia y gozo. No hice nada, ni siquiera llené mi tanque de gasolina. A propósito no levanté ni un dedo ni almacené una sola cucharita de provisión. Y nada sucedió en Y2K como sabemos.

Compartí lo que sentí que el Señor me dijo que con algunas personas, pero nunca estaba seguro para decir a otros lo que deberían hacer. Sé que el Señor me dijo que no hiciere nada. Pero no podría decir si esto se aplica a cualquier persona . No podría decir que Y2K iba a ser un problema inexistente o si iba a producir una fusión global. No sabía. Pero sé que él me dijo que no hiciere nada. Y tenía paz y reposo. Cuando llegó enero, estaba tan sorprendido como cualquier persona de que no sucedió nada. Así que. cuál es la moraleja de la historia?

La moraleja de la historia es: ¡Descuide de lo que pueda suceder, Jesús es Señor! Y si usted lo busca, él le dirá lo que debe hacer. Quizá para la gran tribulación él le mandará a almacenar alimento. O quizá le mandará a no hacer nada. ¡Haga lo que él dice! ¡La provisión más grande que tenemos es Jesús! ¡Y él habla con nosotros si hablamos con él! ¡Descuide si el planeta va a derretirse, Jesús es señor! Lea los Salmos. ¡Dios dice que él va a cuidar de nosotros! Pregúntele qué es lo que él quisiera que usted hiciera y después hágalo en el reposo completo y la paz de estar haciendo su voluntad. ¡Alabad al Señor! ¡Sígalo!

Estas Son Epocas De Ejercitar La Fe

Éstos son los tiempos para ejercitar la fe para los días venideros. Es quizás una época para deshacernos de las cosas en lugar de almacenarlas. Él solo es nuestro oro y plata y nuestro sustento. Quizás debemos buscar a Dios sobre comenzar a eliminar algunas de esas cosas que durante toda nuestra vida siempre hemos considerado "esenciales." Si Dios es nuestro protector, ¿necesitamos seguro de vida y seguro médico? ¿Necesitamos seguros contra el fuego, el robo, inundaciones o huracanes para nuestras casas si los ángeles están guardando las cuatro esquinas de la propiedad? ¿Necesitamos nuestros cuentas de ahorros, nuestros planes de retiro, nuestra acciones y bolsa de valores, y nuestras cajas de depósito de seguridad llenas de monedas de oro? ¿Necesitamos amacenar alimento? Santos, fuera mejor no necesitarlos, porque muchas de estas cosas serán inútiles en el día de la prueba. Si no podemos sobrevivir sin estas cosas, ¿cómo podremos sobrevivir sin ellas entonces? Todas estas cosas en las cuales ponemos ahora nuestra confianza serán inútiles cuando venga la época de la prueba. Por la hora de la prueba está diseñada para quitar todos los apoyos falsos en que estamos dependiendo. Solamente Jesús es digno de nuestra confianza y apoyo y él solo debe ser nuestro fundamento en aquel día, porque cualquier otro fundamento se desmenuzará. Cuanto más apoyos que ahora quitamos, más fácil será estar firmes en la fe cuando todos los apoyos serán quitados.

Cualquier cosa que consideramos esencial o un apoyo aparte de la fidelidad de Dios es un ídolo y será eliminado en el día de la prueba. De otra manera no sería realmente un día de prueba. El día de la prueba revelará adónde hemos puesto nuestra confianza. Ésa será la razón de la prueba. Librarse de ídolos ahora será más fácil que librarse de ídolos entonces y pueda incluso imposibilitar la necesidad de pasar por esa época de la prueba. Hay provisión para evitar el crisol final si los fuegos de purificación de anteriores crisoles menores se han abrazado y se han permitido hacer su obra.

"Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba, que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra." (Apocalipsis 3:10)

"Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo, orando que seáis tenidos por dignos de escapar todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre." (Lucas 21:34-36)

La frase "seáis tenidos por dignos de" en otras versiones se traduce "tengáis fortaleza para". Pero sea fortaleza o dignidad, será la fortaleza y dignidad de Jesús en nosotros, vasos de barro que confían en la mano del alfarero divino para hacer su obra perfecta en su tiempo perfecto. La ausencia de afanes de vida implica confianza total. Los que son ansiosos y preocupado manifiestan incredulidad la cual si no es quemada ahora por el fuego de purificación, imposibilitará la entrada a la ciudad santa y resultará en ser quemado en ese otro fuego.

"Pero los cobardes e incrédulos... tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre... " (Apocalipsis 21:8)

Amontonar Provisiones Es Muerte

En estos tiempos no debemos almacenar lo poco que nos queda. Fue solamente cuando la viuda entegó lo poquito que quedó de su aceite y harina que fue multiplicado y hubo suficiente hasta terminar los días de hambre. Fue solamente cuando el niño entregó sus pocos peces y panes que podrían ser multiplicados por Jesús para alimentar a las multitudes.

Debemos entregar todo al Señor para que sea multiplicado. Si debemos almacenar provisiones en nuestros estantes o no, no lo sé. Pero sí sé que debemos estar preparados para entregarlo todo cuando los necesitados llaman a nuestra puerta. Fueron las dos pequeñas monedas de cobre dadas por la viuda en el templo que recibieron la comendación de Jesús, porque ella lo había dado todo, no apenas de lo que le sobraba.

Amontonar provisiones es muerte. Las lecciones que he aprendido de amontonar provisiones es que la cosa amontonada nunca será adecuada. Se echa a perder o le roban lo que está amontonado de modo que ningún beneficio resulta de intentar aferrarse a ello. Lo que usted intenta guardar, lo perderá. Es un principio del reino. En segundo lugar, la persona con quién usted lo habría compartido, no beneficiará de su provisión, usted habrá perdido su recompensa. En tercer lugar, Dios no será glorificado en el proceso.

Éste, para mí, ha sido una de las lecciones más difíciles para aprender. No lo he aprendido bien todavía. "Padre, confieso mi incredulidad y mi carencia de confianza en esta área. Te pido me limpies de esta injusticia y que me des el espíritu de la viuda pobre que entregó gozosamente sus últimos dos monedas de cobre.

"Hijitos, guardaos de los idolos." (1 Juan 5:21)

Los Mansos Heredarán...

Recientemente he asistido a reuniones de los que han tomado una postura firme en oponerse a la Nueva Orden Mundia que viene. Se discuten los temas de supervivencia, armamentos, comunidades autosuficientes, etc.. Todo esto se hace en el certeza de estar en la voluntad del Señor. Yo me pregunto si están actuando en el espíritu manso de Jesús. Se parece más a menudo ser el espíritu asertivo e independiente del hombre. ¿Son éstos los mansos que heredarán la tierra? Atrevemos asumir el espíritu del león mientras todavía somos llamados a caminar en el espíritu del Cordero? ¿Cuán literalmente debemos obedecer el proverbio que nos instruye a no apoyarnos en nuestra propia prudencia? ¿Cuán literalmente debemos aceptar las siguientes Escrituras?

"Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la perseverencia y la fe de los santos. (Apocalipsis 13:10)

"Jesús entonces dijo a Pedro, 'Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?'" (Juan 18:11)

Cuando vinieron para arrestar a Jesús, Jesús restauró la oreja que Pedro impulsivamente cortó. He escuchado a santos declarar en su enseñanza pública que si alguien forzara su puerta amenazado su familia, que ellos defenderían a su familia con un rifle de asalto. Es esto qué Jesús haría? Tenemos que responder en el Espíritu en esas ocasiones y no en la carne.

"Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosos en Dios para la destrucción de fortalezas." (2 Corintios 10:3-4)

"Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder ne vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan. Mas seréis entregarddos por vuestros padres, y hermanos, y parientes y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas." (Lucas 21:14-19)

"Propopned a no prepararse de antemano para defenderse." Esto es en el contexto de la defensa verbal, pero ¿pueda ser que sea general en su aplicación? Nadie podía tocar a Jesús hasta que fuera su tiempo. No es que él era un maestro de la autodefensa; sino que su Padre divino era su defensa. Así será con cada uno de nosotros. Si intentamos actuar con nuestra propia fuerza, habremos desconocido la confianza total que deberíamos tener en nuestro Padre divino que trae únicamente a nuestras vidas lo que es bueno para nosotros y que al fin de cuentas le glorificará. No estoy predicando en contra de los rifles del asalto y ni en contra de almacenar alimentos, porque no sé lo que el Espíritu Santo le haya mandado a usted hacer. Estoy predicando contra hacer cualquier cosa sin la guianza del Espíritu Santo. Qué estas palabras sean una trompeta en su espíritu que le causa a usted buscar a Dios más ferventemente, no para planear necesariamente defenderse más agresivamente. No presumiré saber lo que Dios pueda mandarle hacer. Jesús demostró activismo en el templo volteando las mesas de los vendedores y el pacifismo en Gethsemane yendo con mansedumbre al ser arrestado. Si no estamos escuchando obedientemente al Espíritu Santo, confundiremos los tiempos. No debemos confiar en lo que pensamos o sentimos. La entrega total y la confianza y la obediencia total al Espíritu Santo es el único curso de acción correcto en todas las situaciones. Está llegando la hora cuando muchos de nosotros seremos llamados a poner nuestras vidas en el Espíritu del Cordero. Si no respondamos bien, habremos faltado al llamamiento de Dios.

Habrá una época para la venganza, pero esa venganza es de Dios. Cuando Jesús vuelve como el León de Judá, el lagar de la ira de Dios será pisado. Hasta ese tiempo, Dios nos aconseja a caminar en esta tierra como corderos... sabios como serpientes, pero mansos como palomas. Este consejo nunca ha sido revocado. Ya no es ojo por ojo. Estamos en un nuevo pacto definido por las bienaventuanzas. Es la sabiduría de la cruz que vencerá Satan, no nuestra militancia.

Daniel en Babilonia... un Mensaje para la Iglesia en los Ultimos Días

No había testimonio mejor en Babilonia para la gloria de Dios que el de Daniel y de sus tres amigos. También somos llamados para ser un testimonio en Babilonia en el fin del siglo. Jesús nos dice, "Sal de ella, pueblo mío." Sugiero que nadie jamás había salido más de Babilonia que Daniel y sus tres amigos, aunque vivieron la mayor parte de sus vidas en medio de ella. Nuestra localidad física no determina si estamos fuera o dentro de Babilonia. Nuestra dedicación inconmovible a nuestro Dios y a los principios de su reino incluyendo integridad de corazón en los detalles de nuestra vida diaria, de nuestro empleo, y cómo nos relacionamos con nuestros superiores, sean ellos como Saulo o como David, determinará si hemos salido de Babilonia o no y si nuestro testimonio delantes de ellos es de algún valor. Jesús no levantó su voz en las calles ni levantó huelga contra Roma y Caesar. Sus armas no eran carnales. Él dejó brillar su luz en medio del imperio de Roma, la cual desata el poder del Espíritu Santo para cambiar las vidas desde adentro hacia fuera. La moralidad no puede ser legislada. Ya debemos saber eso. Los caminos del hombre no ganarán la victoria. Jesús cambió a la gente por la sabiduría de la cruz. Y cuando vienen a tocar nuestra puerta y nos obligan a adorar su estatua de oro en la forma de la imagen de la bestia, debemos rechazarlo de la misma manera como Daniel y sus amigos los rechazaron. Hay una línea que no debe cruzarse. Y confiaremos en Dios para rescatarnos del horno ardiente o de la fosa de los leones o para permitir que pongamos nuestras vidas para sus propósitos redentores... y no debe importarnos una forma o la otra. Tendrá que entregarse a Babilonia y vivir o dejarse que le maten porque ven el testimonio de Jesús en usted, no porque usted los confrontó en la puerta con una espada, o porque bombardeó sus jefaturas, o porque se escondió en las montañas en desafío.

Los dos testigos que Dios enviará a la tierra y que representan a la iglesia en su máximo poder y autoridad durante los últimos tres años y medio de este siglo no responden a sus enemigos con el fuego del rifle, sino con el fuego santo que sale de sus bocas. ¿No hizo Pedro algo semejante cuando Ananías y Safira cayeron muertos? Nuestra fuerza no se encontrará en nuestros arsenales, sino en la autoridad y el poder de Dios. La Biblia no describe con detalle cómo mueren los dos testigos al fin de su ministerio con excepción de decir que fueron vencidos. Su tiempo habría venido para glorificar al Padre por medio de su muerte. Será su copa para beber. Pueda que inicialmente será una copa amarga, pero tres y medio después será muy dulce.

Que sea igual para nosotros al fin de nuestro ministerio. Que así te glorifiquemos, Oh Padre, con nuestra vida y con nuestra muerte.